DEVOCIONAL (semana 1)

 

 SEMANA 1 

El Dios que ve

Aun cuando estemos solas o sin esperanza, Dios sí sabe, entiende y está con nosotras en medio de todo ello.

Sentada a la bulliciosa mesa del almuerzo comunitario, me presenté con la persona de rostro amable que estaba frente a mí. Intercambiamos las cortesías y preguntas habituales: ¿De dónde es usted? ¿Qué tipo de trabajo hace? ¿Qué le trae a este retiro?  
Sentada a la bulliciosa mesa del almuerzo comunitario, me presenté con la persona de rostro amable que estaba frente a mí. Intercambiamos las cortesías y preguntas habituales: ¿De dónde es usted? ¿Qué tipo de trabajo hace? ¿Qué le trae a este retiro?  

Rápidamente descubrimos que ambas teníamos hijos de la misma edad. En un momento dado de nuestra conversación de presentación, mi compañera de almuerzo compartió los detalles más minuciosos de los cuidados maternales que hicieron que mis oídos reaccionaran y se formara un nudo en mi garganta. ¿Podría haber esto en su vida también?

Me atreví a hacer una pregunta de seguimiento. Sonrió y reveló un poco más sobre su familia. Me armé de todo el valor que tuve para ofrecer un escenario similar de mi vida. Afirmó que estaba familiarizada con la lucha.

De repente, me sentí sobrecogida por las emociones. Sólo unos momentos antes, me había sentido completamente sola, como la única madre en el planeta que experimentaba esta angustia en la crianza. Y sin embargo, justo enfrente de mí, en un pequeño centro de retiros en medio de la nada, se sentó una mujer que estaba íntimamente familiarizada con mis esperanzas, mis miedos, mi corazón.

Claro, ella fue la que conocí ese día. De todas las personas presentes, de todos los asientos disponibles para el almuerzo, de todas las palabras que pudo haber elegido, exactamente esta mujer eligió sentarse frente a mí y compartir un detalle que sólo yo notaría. 

A los ojos bondadosos de mi nueva amiga, vi a mi amado Dios mirándome. Le oí decir: "Te veo. Sé lo que te rompe el corazón. No estás sola en esto. Te amo". 
En Génesis 16, Agar, la sierva de Sara, le da a Dios el nombre descriptivo del Dios que ve. El ángel del Señor la había encontrado en el desierto después de huir del maltrato. Dios la encontró sola y desesperada y le habló en medio de todo eso.

 Me di cuenta de que podía confiar en que Dios me llevaría adonde Él quisiera cuando mi corazón buscara el suyo. El Dios que ve, te ve. Conoce tu corazón. Está contigo en medio de todo esto. Y él te ama.


Reflexiona (Apunta, hazte preguntas y respóndete)

¿Dónde has visto hoy una evidencia de la presencia de Dios?


Versículos por leer (Que promesa puedes tomar y recordar para tu vida hoy)

Génesis 16:13

Salmos 139: 1- 24

Mateo 10:29-31 

 

Capitulo por leer (Medita en la palabra)

 Juan 1 

 

Ora  (con tus propias palabras) 

Habla con Dios sobre lo que entendiste y aun sobre aquellas cosas que no entiendas, cuéntale sobre ti y sobre lo que aprendiste y ojala puedas usar este espacio para que Dios te recuerde personas por las que también puedas orar.

 

¿Por quien puedes orar hoy? 

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Nos gustaría agradecer a Grupo Nelson por brindar este plan. Para obtener más información, visite: http://www.recursosparalaiglesia.com/verdadera-identidad-nvi


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