DEVOCIONAL (Semana 4)


SEMANA 4 

No importan las circunstancias, el llamado es el mismo


Aunque nuestros trabajos de nueve a cinco cambian con los años, nuestro llamado es siempre amar a Dios y servirle en cualquier posición que él nos ponga.


Pocos días después de graduarme de la universidad, en bancarrota y lista para cambiar el mundo, me topé con un trabajo de ensueño. La oficina era técnicamente un garaje amueblado y el seguro de salud técnicamente no existía, pero todo lo demás era perfecto. Estaría trabajando como coordinadora de mercadeo para una oficina de oradores. Aunque sabía muy poco sobre mercadeo, me encantaba hablar en público. Quizá esto no sea sólo un trabajo, pensé. Tal vez este sería el comienzo de una carrera.


En mi primer día se hizo evidente que mi título de coordinadora de mercadeo era simplemente eso - un título. Estaba haciendo un trabajo administrativo aburrido que ni siquiera requería un título universitario. Esto no podría ser lo que Dios querría para mi vida, ¿verdad? ¿Que no estaba hecha para algo más grande y mejor?


Durante los dos años siguientes me hice esas preguntas una y otra vez. Empecé a pedirle a Dios que me llamara a otro lugar -- un lugar donde pudiera usar mi carrera y tener un gran impacto en mi comunidad y en el mundo. Dios, tengo mucho más que ofrecer.


En Mateo 4:18-22 leemos cuando Jesús llama a dos grupos de hermanos a dejar sus trabajos diarios como pescadores para ir a "pescar" gente.


En la antigüedad, pescar era un trabajo común y corriente - el trabajo era duro y ciertamente no era llamativo. Pero Jesús viene a estos hombres comunes y corrientes, que tienen trabajos ordinarios y básicamente les dice: "Quiero usar sus habilidades para promover mi reino".


Pasé dos años en mi puesto de "coordinadora de mercadeo" y mientras que a la larga adquirí pedazos de experiencia real en mercadeo, aprendí mucho más sobre el trabajo duro, la paciencia, el servicio y la humildad. Mi primer trabajo -- y todos mis trabajos subsecuentes -- no han sido glamorosos, pero no estoy segura por qué pensé que debían serlo. A lo largo del camino he aprendido la diferencia entre mi vocación y mi llamado. Como recién graduada de la universidad, creía que el llamado de Dios para mi vida significaba que Él revelaría una carrera emocionante que utilizaba perfectamente mis talentos y dones. Lo que llegué a entender es que mi trabajo de nueve a cinco probablemente cambiaría con el paso de los años, pero mi llamado siempre sería el mismo: amar a Dios y servirle en cualquier puesto que Él me pusiera.


Versículos por leer

Mateo 4:18-22   

Lucas 5:1- 11

 

Capitulo por leer (Medita en la palabra)

Juan 4

 

Ora  (con tus propias palabras) 

Habla con Dios sobre lo que entendiste y aun sobre aquellas cosas que no entiendas, cuéntale sobre ti y sobre lo que aprendiste y ojala puedas usar este espacio para que Dios te recuerde personas por las que también puedas orar.


 

¿Por quien puedes orar hoy?  

1.____________________________________
2.____________________________________ 
3.____________________________________



Comentarios